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viernes, 14 de septiembre de 2007

La aventura africana de Luis y Mari

Que por qué estábamos en Johannesburgo con lo feo que es? Pues porque Luis y Mari, cargaitos de jamoncito, lomo y latas de callos, no tenian un sitio mejor para aterrizar!
En cuanto tomaron tierra y nos terminamos de abrazar y besar nos largamos echando humo a Lesotho, una isla “africana” dentro del extraño mar sudafricano. Estamos en invierno y el pequeño reino vive a una media de 2000 metros de altura, así que toca abrigarse bien. Todo el mundo se envuelve en sus mantas de lana. Los hombres van a caballo, el medio ideal para moverse por las montañas; las mujeres caminan, claro, y los niños, sonrientes, corren hasta nosotros con las manos juntas en forma de cuenquillo a ver si les cae algo… Es un país pobre lleno de gente amable que sueña con vivir en el monstruo que los rodea.
Lesotho


De vuelta a Sudáfrica alcanzamos el océano Índico en Santa Lucía. Aquí nos hinchamos a ver bichos: hipopótamos, cocodrilos indolentes, rinocerontes, antílopes, monos ladrones, familias de mangostas y lo más impresionante, ballenas a muy corta distancia…
Pero esto era sólo el aperitivo de lo que nos esperaba en el parque nacional de Kruger…. De camino a él atravesamos otro reino, el de Swazilandia, donde asistimos a un espectáculo folklórico la mar de entretenido. Lo más gracioso de nuestra breve estancia fue cuando ya de noche nos perdimos en el bosque y de repente nos encontramos un pedazo hotel con casino y todo….
Swazilandia


Y en el Kruger, un espectáculo continuo de bestias salvajes; elefantes por doquier (alguno que nos encontramos al volver una curva llegó a mosquearse con nosotros!); impalas, la comida favorita de los carnívoros; kudus, grandes y elegantes; cebras, jirafas curisosinas, ñues, búfalos de mirada un tanto “bobina”, hienas en la noche y un rinoceronte que se puso a correr delante nuestro, y un leopardo desperezándose a 10 metros del coche, y una familia de leones saciándose con las carnes de un búfalo que se dejó matar de viejo o enfermo que estaba el día anterior…. Fantástico…. aunque puede que demasiado organizado! Tantas tiendas de souvenirs.....

Santa Lucia y Kruger (S.A)


Luis y Mari pasaron su 39º aniversario de boda rodeados de fieras y comiendo ensalada campera…. Se puede pedir más??


Como final de fiesta decidimos visitar Soweto, la ciudad sólo-para-negros creada en la época del apartheid. Aquí vivió Mandela y murió mucha gente luchando por sus derechos.
Soweto (S.A.)

Ahora, a lo que no había derecho era a que nos quedásemos tirados en la autopista unas pocas horas antes de que saliera el avión de los muchachos! Así es África…. impredecible! Pero lograron tomar el vuelo y llegar a tiempo a la boda de Mario y Conchi!!! FELICIDADES y VIVA LOS NOVIOS… VIVA!!

sábado, 25 de agosto de 2007

La parte fea

El ultimo dia en Ciudad del Cabo encontramos la manera de llevarnos un buen susto. Menos mal que la suerte estuvo de nuestro lado... una vez mas!
La peli:
Salimos de un centro comercial en el puro centro de la ciudad cuando el sol se esta poniendo, sin fijarnos que lo haciamos por la puerta que da a la estacion de tren. Un lugar muy concurrido al que nos dirigimos directamente, tan felices, sin prestar atencion a las senhales que aconsejaban hacer justo lo contrario de lo que estabamos haciendo, o sea, salir pitando en sentido opuesto!. La tarde cayendo, varios hombres sujetando a otro que grita y patalea furioso, gentes con pintas que hablan con voces alteradas... pero nosotros, cabezones, cada vez mas dentro del meollo. De repente un par de tipos nos abordan en lo que parece un intento de venta de hachis. Estamos diciendo que no mientras tratamos de seguir avanzando, pero estan muy cerca; tanto que tenemos que apartarlos con la mano. Pero entonces aparecen mas, y en un segundo varias manos cachean a Antonio y estirajean su ropa. Antonio alza la voz y reparte manotazos mientras yo tiro de el y salimos zumbando de alli, cruzando la calle sin mirar si quiera y con el corazon latiendo a toda velocidad... Parece existir una barrera en ese cruce de calle, porque ya nadie nos presta ninguna atencion. Menos mal!
Nuestro casero, Paul del St. John's Waterfront Lodge, nos reganha.... "a quien se le ocurre, a esas horas?? Inconscientes!!"

Asi que ahora que estamos en Johanesburgo (jo'burg para los amigos, que deben de ser pocos...), tomamos extraprecauciones: ventanillas y seguros cerrados, documentacion en el hotel. Del hotel a la tienda y de la tienda al hotel y siempre siempre de dia.

Por todo el pais las medidas de seguridad son enormes y bien visibles: muros, cercas electrificadas y llenas de pinchos, alarmas conectadas a "grupos de respuesta armada"... pero en esta ciudad es exagerado.
Nos cuentan unos viajeros que tuvieron que salir de otro alojamiento porque por las noches se oian tiroteos... demasiado cerca. Me pregunto como es posible vivir y criar hijos en un sitio asi, sin volverte paranoico.
Sudafrica

El Ecuador... del viaje

La entrada a Sudafrica fue bastante tranquila y agradable. Nada de los tremendos peligros y acechanzas que nos auguraba todo el mundo en este pais TAAAAAAAN peligroso. Nadie nos ha robado, intimidado, acosado, asustado, comido con patatas.... de momento!
Desde el norte, camino a Ciudad del Cabo pasamos por campos preciosos, llenos de flores de colores y montanhas con formas estramboticas labradas por el viento y llenas de pinturas de los bosquimanos (San), los verdaderos primeros habitantes del sur de Africa.
Flores

En cuanto dejamos las montanhas, aparecieron los cultivos y los vinhedos. Uhmmmm, que rico el vinito sudafricano! A pesar de nuestras pintas tan poco elegantes, nos dejaron entrar en una winery y catar unos cuantos vinos haciendo todo eso de agitar la copa, meter las narices, enjuagarte la boca y hablar de taninos...
Y asi, alegres y despreocupaos, llegamos a Ciudad del Cabo. Que es impresionante, hay que reconocerlo. En mitad de la ciudad, donde nosotros tenemos el Retiro o el parque de la Dehesa, aqui tienen un montanhon de 1000 metros (la Table Mountain) y en lugar del Manzanares o el Duero, pues tienen dos oceanos a los que asomarse, con sus pinguinos, sus ballenas, sus focas...
Tambien es un lugar de pecado y tentacion: el consumismo vertiginoso en el que hemos caido durante una semana nos ha dejado exhaustos! Cambiar el pasaporte, cambiar las seis ruedas del coche (menudo clavelon), comprar unas zapatillas para que los pies de Antonio dejaran de arrastrarse por el asfalto y miles de pequenhas cosas que necesitaban reposicion... Agotador! Menos mal que hemos encontrado una gente estupenda (Tiziano, Paul, Lone, Bo, Simon, Rudy, Gail) con la que compartir unas veladas internacionales muy divertidas.
Y para que nadie nos pueda decir que no llegamos a la punta punta de Africa, pasamos la ultima noche camino al sur en el cabo de Agujas. Desde entonces no hacemos mas que avanzar regresando a casa. Snif....