
Tres mil cien metros de subida casi a huevo desde Buea y otros tantos de bajada atravesando cráteres, coladas de lava y selvas cerradísimas. Cuatro meses de automovilismo te dejan el cuerpo blandengue, así que ahora estamos en la misión presbiteriana recuperándonos de las inmensas agujetas y de las ampollas que pueblan nuestros piececitos de princesitas. Pero mereció la pena!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
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Monte Camerun |
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